Es un programa Integral que atiende a Niñas, Niños, Adolescentes, Jóvenes y Adultos con disCAPACIDAD, según sus necesidades educativas que necesitan y consta de tres componentes:

Educación Especial  Rayitos:

En 2001 FE observó que la mayoría de Niñas y Niños especiales que no eran atendidos en escuelas por la falta de programas de Educación Especial, por lo que se creó Rayitos, para educar a Niñas y Niños de 6 a 12 años de edad, con dificultades de Comunicación y Lenguaje, Síndrome de Down, disCAPACIDADES físico motoras, Autismo, y Sensoriales, divididos por niveles, brindando una atención educativa integral y especializada. Trabaja también para integrar a los estudiantes y puedan ingresar a una escuela regular, usando diferentes métodos didácticos para el desarrollo de sus habilidades interpersonales y sociales.

 

Se inicia con una evaluación psicológica,  definición de metas en conjunto con las maestras para formar pequeños grupos de estudiantes con características y necesidades educativas similares.

Las clases son por la mañana en el Parque las Estrellas, único en Centro América con juegos adaptados para Niñas y Niños con disCAPACIDAD, donde ellos pueden recrearse en un ambiente favorable para su desarrollo integral. Una pieza clave es trabajar directamente con las madres para que conozcan las metas y aprendan como apoyar el proceso educativo de sus hijas e hijos en el hogar.

Educación para Jóvenes Progreso:

Atiende a jóvenes con disCAPACIDAD mayores de 12 años y continúen con su educación primaria y que no pudieron continuar en otras escuelas por su disCAPACIDAD. Este programa prepara a Jóvenes para su desarrollo personal, fomentando su propia independencia, comunicación, relaciones interpersonales, responsabilidad y valores.

Para complementar su independencia algunas jóvenes forman parte del programa de terapia vocacional por las mañanas en Casa Dorothy, tienen su almuerzo en el Comedor Sonrisa y después se integran a las clases de Progreso por las tardes. El éxito del programa es que promueve la confianza, solidaridad y unidad entre ellas, involucrando a los padres en el proceso de transición a la vida adulta, reconociendo que sus hijas tienen que ser tratadas como adultas y no como niñas.